lunes, 26 de mayo de 2008

Grand Finale

Orgullo: No hemos de volver, ¡jamás!, amigos, a caer en este tipo de redundancias,
o seremos pobres diablos que no aprenden de sus errores.

Idiotez: Pero, ¿podríamos probar, al menos una vez más, si podemos atravesar ese
paredón golpeándolo con nuestra cabeza?

Sensatez: Orgullo, querido amigo, a veces eres tan extremista...

Ira: ¡Destruyamos los caminos que nos llevan siempre al mismo sitio! ¡Consigamos a
los mejores guerreros del reino, una vez más! (Mirando al resto de los reunidos con
expresión lasciva y los ojos llenos de lágrimas) Me han dicho que Cinismo,
Insensibilidad y Mentira están dispuestos a volver a nuestras filas...

Autoestima: Ni pregunten...no tengo un buen día.

Sensatez: (levantándose enérgicamente de su asiento) ¿Qué cosas dices, Ira? Sabes
muy bien que he hecho algunas concesiones últimamente a tus ideas, pero...
¿De veras queremos volver a formar parte de eso? ¿No recuerdas esos días?

Ira: (rie ruidosamente durante unos momentos) ¡Claro que lo recuerdo! El más
victorioso y mejor ejército que he integrado fue en aquellos días, cuando las
batallas se ganaban casi antes de comenzar...

Honestidad: ¡El precio era demasiado alto, Ira! Yo he muerto miles de veces en esa
época...

Lujuria: (apuntando su espada a la yugular de Honestidad) No creo que nos importe
tu opinión en este momento...Bajo tu mando, es que estamos siendo destruidos a cada
paso que damos...

Honestidad: ¿De qué me acusas, infame?! Tú solo buscas el bien propio, yo nos he
guiado intentando conseguir el bien comun.

Sensatez: (separando a los revoltosos) Amigos, no es momento de reproches...¿No ven
la ciudad? Se desmorona a cada segundo...No creo que de esta manera la sostengamos
mucho tiempo.

Autoestima: (Herido y yaciendo a un lado, en el suelo) Qué más da...

Orgullo: (Haciendo señas a Ira de querer hablar a solas) Me retiro un momento,
amigos, debo atender algunos asuntos...

-----Ira y Orgullo se separan del grupo, y se encaminan hacia el jardín)---

Sensatez: (Mira a Honestidad casi con lástima y luego dirige sus ojos a los
ventanales) Mi Coronel, sabes que de todos tus guerreros soy el mas fiel, pero
temo por tu vida, no me gustan los comentarios que he oído últimamente de nuestros
hombres, haciendote único responsable de esta derrota...

Honestidad: Sensatez, amigo mío, mientras sepa que he ganado un amigo como tu
en lo que ha durado esta lid, bien habrá valido haber cometido estos errores...

Ira y Orgullo:
(Ingresando furtivamente al salón, blandiendo las hojas blancas
y hambrientas de sangre de sus espadas) ¡MUERTE A LOS DÉBILES!

-----La batalla es dura, los guerreros se entrelazan, chocan entre si, la sangre
corre por todo el piso, inundando el salón, se oyen gritos, suspiros, roces...
De repente, todo cesa...Ira, seguro de su victoria, sonríe socarronamente, y
observa como Honestidad roba sus últimas bocanadas de aire al mundo...-----

Ira: ¡Es el comienzo de una nueva era, volveremos a ser aquella gran fuerza que
ha ganado las batallas más duras, que ha conquistado los imperios más vastos,
que ha dado a Lujuria, el amo y señor de aquellos tiempos, toda satisfacción
y riquezas!

Honestidad: No puedes, no puedes...Todo volverá a ser oscuro y vil en nuestro
reino...

Ira: ¡Calla, cobarde!

-----De repente, el semblante de Ira se vuelve blanco, y una mueca de terror
recorre sus facciones cual un río por su cauce...El resto de los guerreros
observa la punta de una espada salir de su vientre y observa a Autoestima, casi
nulo de fuerzas, sostener con firmeza el metal...-----

Ira: (con un hilo casi imperceptible de voz) ¿Por qué tu, hermano? Te he rescatado,
herido de muerte, detrás de las líneas enemigas, donde te pisoteaban y lastimaban
como a una alimaña...

Autoestima:No puedo permitirlo Ira, los demás tienen razón...Por una vez, gozamos
del respeto y la alegría de saber que no somos villanos, y aunque debamos morir
en esta posición, prefiero entregar mi vida siendo respetado, a volver a ser
el Capitán de los ejércitos de Lujuria...

Ira: (Con la resignación de saber que entrega sus últimas palabras) Eres el peor
de los traidores...


------Los guerreros, agotados y lastimados, ya piensan en su probable derrota al
clarear el día...Pero su sonrisa refleja la paz de aquellos que se saben haciendo
lo correcto...------


Capitán Huracán

Pirotecnia...

Una vez más, frente al papel, sangrando tinta por no estallar. Resignación, podría definirse mi estado así, descreído ya hasta de mi mismo...No veo giro posible en este mundo que de un resultado aceptable para mi en la rueda de la fortuna. Comprensible, el azar nunca ha sido mi fuerte.
Pero he de caminar mucho más para encontrar alguna musa, un sentimiento que me devuelva a la rima cotidiana de la vida, al amanecer de la conciencia dormida una vez más en estos clavos que hoy hacen las veces de mi cama. Que me quitan sangre a cada segundo de sueño. Que se clavan en mi hasta quitarme esas lágrimas que no quiero dejar caer...
Y sin embargo, este pesimismo de manual tampoco es suficiente, no me deja tranquilo la certeza de saber que no he de conseguir ni acercarme a la victoria, aún cuando no tengo ganas de luchar una vez más contra esos molinos que enfrento cada día. ¿Que si sigo viendo gigantes? NO, ya no; las escamas de mis ojos han caído ya de un tiempo a esta parte, pero la imagen no cambia la batalla...He de continuar, como un simple actor de reparto, mi propia participación en todos los mundos que rodean el mío, aún sabiendo que este último está perdido en un aro sin fín, cíclico, enervante, aburrido, enfermizo, doloroso, que me desplaza una y mil veces a las mismas fotos y recuerdos...
No, no es una bandera blanca, destino, de más está decirte que nunca entregaría mi arma cuando ya no valgo nada... La palabra es mi garantía de poder, aún, sostenerme orgulloso ante los embates de tus lanzas...


Capitán Huracán

martes, 20 de mayo de 2008

Ahora despierto...

¿Cuántos giros ha de dar la pasión hasta matarme? ¿Qué recuerdos me sustentan estas ganas de volver al mundo? Si volver es recordar, y es solo eso, ya tan claro tenemos que volver corpóreamente es imposible, ya que nunca regresamos realmente al mismo sitio, cambiamos, mutamos en egos infinitos... No es malicia, alma mía, pero a veces no puedo sentir lástima, no somos cobardes y eso lo sabemos, pero desde siempre hacerte acaso me ha llevado a la ruina, o al deseo desenfrenado y suicida.

Respiramos por inercia, respiramos la contaminación del amor, y no asimilamos ninguna medicina para estas heridas. Hoy la guerra a punto de ser perdida, la derrota te la debo, alma mía, no porque seas cobarde (todo lo contrario), sino por intentar derribar a las tropas imbatibles, las del deseo ajeno, las del albedrío libre.

Hoy, alma mía, liberémonos de excusas, que ser prisioneros en esta batalla no debe ser una vergüenza, sino acaso una ventaja...Estamos tras líneas enemigas, y sabemos como escapar, pero...¿Qué tal si antes de huir, minamos los vestigios, destruimos las barracas y trincheras en que espera la memoria para darnos el tiro de gracia? Prometo, alma mía, no dejar que sufras una sola herida más, que la vuelta ha de ser triunfal y no penosa, que al final del camino encontraremos no la paz, pero si la calma para retomar las fuerzas, y añorar los tiempos en que las guerras se libraban en los metros finales de un jardín, en que los soldados eran solo un juego y no esta realidad interna...

Porque si algo aprendí de este camino, alma mía (fiel compañera), es que no importa cuantas heridas suframos juntos, siempre lucharemos codo a codo, y estaremos allí para curarnos las heridas; puesto que soy tu único escudo ante tanto cinismo. Recordemos, alma mía, recordemos...Pero no volvamos a volver...


Capitán Huracán

lunes, 12 de mayo de 2008

ÁCIDO (reedición de la ira)

Ardiendo, el estómago indica la ferocidad dormida, la negra bilis en puja por salir en forma de prosa maldita, enfermiza y destructiva. Contra nadie más que contra mí, no teman detractores, que no les ha llegado la hora...
Algunos placeres que no puedo prohibirme, el alivio báquico, el insomnio (el más fiel de mis compañeros), la gula propia del éxtasis orgiástico...Y la palabra, la maldita palabra que me acecha en cada rincón, en cada arista de conciencia...
Mi ser, mi alma no se regocija en la sabiduría de la meditación; al contrario, sonríe ante el tormento, el alud de pensamientos y sentimientos del que suelo ser víctima... y se expresa, solo sabe expresarse, y casi nunca escuchar.
Y repite, sin final, cuan cínico se vuelve el mundo, cuan vacío y oscuro es el fin de estos tiempos, cuan desprotegidos estamos ante el avance de la oscuridad. Y traspasa mis ojos, y se vuelven tan muertos y lejanos como nunca, hartos, presas del cansancio, lejos de la lujuria por la vida...Y envidiosos, envidiosos de estas manos y esta boca que lo dicen todo, cuando antes solo necesitaba una mirada para describir el Universo; de esta boca y estas manos que reciben los besos, las caricias, el sudor de los días. Estos ojos que mueren por palpar la lluvia, y sólo llegan a sentir el golpe de un párpado, la pulsión lejana de la eternidad...
Etéreo, se presenta otra vez el placer y, sin embargo, se me hace inalcanzable, ya lejos de mis épocas de varón presto a esas lides, a la batalla contra el continuo de tabúes; lejos de ser nuevamente el Cid de los Sentidos.
Rompo paredes una vez más, sangrando por las heridas que ha dejado el camino, y que cada vez se abren un poco más, con el paso de las horas, dejando al descubierto un interior cada vez menos presentable...
Perpetuo, dolor perpetuo...

Capitán Huracán

miércoles, 7 de mayo de 2008

AGRADECIMIENTOS

Gracias por demostrarme que el amor es un espejismo que sólo vemos si nos dejamos cegar por el hambre de gloria; por dejarme desnudo a la vera del camino de las ilusiones que no eran más que eso, mera imaginación. Por devolverme la vida que te había dado, y regresármela tan ajada, tan gastada, que me deja aún más escéptico ante las puertas del cielo (que ya ni me molesto en golpear).

Por quemar lo poco que me quedaba de optimista, y devolverme a mi estado de violencia intelectual; por dejar revivir mis letras en el color resuelto de la sangre; por arruinar esa Babel, por desterrarme del infinito, por encontrarte con lo que de mi aprendiste.

Gracias, una vez más, por quitarme el peso de compartir estas histerias que solo anhelo que sean mías, por no intentar ser la vacuna a este virus que ya es coherente con mi esencia, por dejar libre al Ángel que fui...que, ahora sé, es el rol que más le calza a mis zapatos...


Capitán Huracán.

BIENVENIDA

Hoy le doy la bienvenida al desastre...
a la caída libre...
a ser, una vez más, un trapecista sin red...
al infierno que alguna vez supe celar, y estaba en el olvido...

Hoy le doy la bienvenida a esta enfermedad que carcome hasta mis huesos...
a la cura, que no es más que realidad...
a los colores de la muerte...
a seguir siendo un canalla...

Hoy le doy la bienvenida a mi alma extraviada...
a volver a las letras para limpiar estas miserias...
a la música que encerré bajo siete llaves...
a la inspiración de la psicodelia olvidada...

Hoy le doy la bienvenida a los errores del pasado...
que repito en el presente...
y vislumbro en mi futuro...

Hoy le doy la bienvenida a las malas palabras...
a mis ganas de mutar en desterrado, paria y hereje...
a las notas de color que encuentro en los grises...
a los resabios de esos besos que nunca entregué...

Hoy le doy la bienvenida a quien quiera acompañarme...
el camino esta lleno de abandonos y se bifurca en cada tramo...
el recuerdo es un sabor que no quiero recordar...
y cada mañana me encontrará conviviendo con otro de mis egos...


Capitán Huracán